De repente sin saber como, tienes el móvil en las manos, Whatsapp abierto, y la conversación con él de esa misma noche abierta, y sonríes al encontrarte con su 'Te amo pequeña' nada mas despertar, y piensas: 'Como he podido dejarme llevar hasta el punto en que con tan solo dos palabras se lleve él mi primera sonrisa del día?' y seguidamente te sale un: 'Como le puedo llegar a quererle tanto?'. Y entonces decides levantarte a desayunar y comenzar el nuevo día con una sonrisa como les prometiste a ellas, y a él.
Vas a la cocina, taza, leche, microondas y el inmenso minuto y medio de reflexión delante de este, comienza. Te das cuenta de que todo sigue siendo la misma mierda de siempre, los mismos problemas, las mismas ralladas, mismo cuerpo, misma casa.. Pero es hora de cambiar, no cambiará tu alrededor pero, porque no empezar a hacerlo tú? Tú puedes hacer que todo cambie o tal vez ya esté cambiando y no te has dado cuenta.
Toca desayunar y comenzar a arreglarse, pues te espera un largo día de clases.
Mientras te arreglas no dejas de pensar, y te das cuenta de que si no cambias tú, si tú no sonríes, nadie lo hará por ti. Que si, que vale, que piensas que tu vida se te escapa de las manos, pero es que, si no haces nada y te quedas ahí parada, llorando y comiéndote la cabeza mientras la vida pasa, pues cada día se te escapará mas y llegará el día en que no tengas nada. Así que levanta, despierta, date cuenta de las cosas, actúa y sobretodo, SONRIE.
Todos confían en ti y saben que eres capaz de seguir hacia delante con esto y con más, nadie ha dicho que sea fácil pero tampoco imposible. No puedes dejar que te ven mal, que vean que te debilitas, pues eso es lo que más desean y tan solo por eso ya debes sonreír.
Así que te pones las zapatillas y te levantas de la cama pisando fuerte el suelo, con seguridad, con fuerza y decides salir a la calle, a la cual sales con una sonrisa de oreja a oreja, te pones los auriculares y comienzas a caminar. En el camino te encuentras con los más pequeños, agarrados a las manos de sus padres, abuelos, hermanos, quizás contándoles historias de otros días, o lo que harán hoy en el cole, quien sabe.. Se les veía tan felices..
Te pones a recordar, tú, en esos años donde ir al cole era lo que mas te gustaba para poder jugar, donde los paseos de casa al cole y del cole a casa eran momentos de alegría y entusiasmo agarrada de la mano de tus abuelos, sonriendo y de repente, una sonrisa se dibuja en tu cara mientras tu mirada se dirige al cielo, dándole les gracias por esos años, esos momentos, y buscando cualquier cosa insignificante como señal de que están ahí, protegiéndote.
Entras a clase, las horas pasan rápidas, como si estuvieran jugando una carrera con el tiempo, con la vida, a ver quien escapa más rápido.
Camino a casa te ves incapaz de llegar, el dolor de barriga te impide andar, y decides pararte en un banco. En ese momento, mientras intentas que las lágrimas no caigan de tus ojos, recibes un mensaje de él y tu sonrisa vuelve a relucir. Y empiezas a decirte a ti misma, como si de una explicación interior fuera: ' Sí, vale, lo acepto, le quiero mucho. Es una puta locura, pero y qué? Los kilómetros separan solo ciudades, no dejaré que puedan con nosotros,. Lucharé hasta que él me diga que pare, que no quiere nada. Lucharé porque le amo, porque es el que me saca las sonrisas, porque solo necesito hablar con él para sentirme bien. Lucharé, a pesar de los kilómetros y de toda esa mierda que intentan meterme en la cabeza. Porque un día más es un día menos para tenerle entre mis brazos. Nadie hará que cambie de opinión. Le quiero.'
Te levantas y pones rumbo a tu casa. Comes. Te sientas en el sofá mientras hablas con él y de repente te llegan dos mensajes más. Son ellas, las otras dos razones de tu sonrisa, Mery y Alba.
Estas dos niñas valen oro, son un amor, las tengo ahí siempre que las necesito y son capaces de aguantar todas mis tonterías, me regañan cuando algo que hago o digo no les gusta, me dicen todo, confían, me ayudan, son mi puta vida.
Viven separadas de mi, ni tan siquiera he llegado a tocarlas y ya las quiero como si fueran mis hermanas, y se que las veré, haré todo lo posible para tenerlas entre mis brazos. Daría todo por ellas. Las quiero, MUCHO. GRACIAS.
Y ahora toca seguir con la sonrisa en la cara. Próximo destino: LA FELICIDAD COMPLETA.
NUNCA DEJES DE SONREIR.
Toca desayunar y comenzar a arreglarse, pues te espera un largo día de clases.
Mientras te arreglas no dejas de pensar, y te das cuenta de que si no cambias tú, si tú no sonríes, nadie lo hará por ti. Que si, que vale, que piensas que tu vida se te escapa de las manos, pero es que, si no haces nada y te quedas ahí parada, llorando y comiéndote la cabeza mientras la vida pasa, pues cada día se te escapará mas y llegará el día en que no tengas nada. Así que levanta, despierta, date cuenta de las cosas, actúa y sobretodo, SONRIE.
Todos confían en ti y saben que eres capaz de seguir hacia delante con esto y con más, nadie ha dicho que sea fácil pero tampoco imposible. No puedes dejar que te ven mal, que vean que te debilitas, pues eso es lo que más desean y tan solo por eso ya debes sonreír.
Así que te pones las zapatillas y te levantas de la cama pisando fuerte el suelo, con seguridad, con fuerza y decides salir a la calle, a la cual sales con una sonrisa de oreja a oreja, te pones los auriculares y comienzas a caminar. En el camino te encuentras con los más pequeños, agarrados a las manos de sus padres, abuelos, hermanos, quizás contándoles historias de otros días, o lo que harán hoy en el cole, quien sabe.. Se les veía tan felices..
Te pones a recordar, tú, en esos años donde ir al cole era lo que mas te gustaba para poder jugar, donde los paseos de casa al cole y del cole a casa eran momentos de alegría y entusiasmo agarrada de la mano de tus abuelos, sonriendo y de repente, una sonrisa se dibuja en tu cara mientras tu mirada se dirige al cielo, dándole les gracias por esos años, esos momentos, y buscando cualquier cosa insignificante como señal de que están ahí, protegiéndote.
Entras a clase, las horas pasan rápidas, como si estuvieran jugando una carrera con el tiempo, con la vida, a ver quien escapa más rápido.
Camino a casa te ves incapaz de llegar, el dolor de barriga te impide andar, y decides pararte en un banco. En ese momento, mientras intentas que las lágrimas no caigan de tus ojos, recibes un mensaje de él y tu sonrisa vuelve a relucir. Y empiezas a decirte a ti misma, como si de una explicación interior fuera: ' Sí, vale, lo acepto, le quiero mucho. Es una puta locura, pero y qué? Los kilómetros separan solo ciudades, no dejaré que puedan con nosotros,. Lucharé hasta que él me diga que pare, que no quiere nada. Lucharé porque le amo, porque es el que me saca las sonrisas, porque solo necesito hablar con él para sentirme bien. Lucharé, a pesar de los kilómetros y de toda esa mierda que intentan meterme en la cabeza. Porque un día más es un día menos para tenerle entre mis brazos. Nadie hará que cambie de opinión. Le quiero.'
Te levantas y pones rumbo a tu casa. Comes. Te sientas en el sofá mientras hablas con él y de repente te llegan dos mensajes más. Son ellas, las otras dos razones de tu sonrisa, Mery y Alba.
Estas dos niñas valen oro, son un amor, las tengo ahí siempre que las necesito y son capaces de aguantar todas mis tonterías, me regañan cuando algo que hago o digo no les gusta, me dicen todo, confían, me ayudan, son mi puta vida.
Viven separadas de mi, ni tan siquiera he llegado a tocarlas y ya las quiero como si fueran mis hermanas, y se que las veré, haré todo lo posible para tenerlas entre mis brazos. Daría todo por ellas. Las quiero, MUCHO. GRACIAS.
Y ahora toca seguir con la sonrisa en la cara. Próximo destino: LA FELICIDAD COMPLETA.
NUNCA DEJES DE SONREIR.