Cierras los ojos, coges aire y tus pensamientos te invaden de nuevo, quieres olvidarlo todo, ahora mismo nada tiene sentido y de nuevo esa vocecilla aparece:
"Tienes todo lo que deseas, todo lo que pides te lo dan al instante, podrías ser la persona más feliz del mundo y sin embargo te encierras en tu cuarto a llorar una y otra vez. Todo por una simple persona. Te recuerdo que tú eras de las que decían que jamás podrías enamorarte de alguien a quien ni siquiera has visto. Tú misma lo decías, que eso no funciona, que es imposible. Y mírate ahora, llorando cada noche a la almohada, buscándole entre tus sábanas en la oscuridad, pero, de que sirve? De que sirve lamentarse cada día de su ausencia si no pone remedio para verte? Si no te habla hasta que tu no decides hacerlo? Las palabras se las lleva el viento porque solo se demuestra con hechos."
Y de repente aparece la contradicción, esa parte de ti que decide joderte cada vez que tomas una decidión:
"Y que vas hacer sin él? Si es el único que te saca sonrisas diarias, el único que sabe calmar tu tempestad, el que sabe hacerte reir entre lágrimas, el que hace que te sientas grande, querida, amada, el que confía mas en ti.que tu misma, el que apoya todas tus decidiones y te da esa fuerza para seguir. Si es por el que darías todo ahora mismo, por el que esperarias eternamente. Si le amas, lucha."
Y en ese preciso instante, se produce una pequeña gran explosión en tu cabeza y empieza la guerra de lágrimas, otra noche mas, dormir ahogada en el agua de tus ojos.
Descansa y se fuerte, pequeña.